|  Desde la antigüedad se conocían los beneficios de los baños calientes. Este conocimiento era exclusivamente empírico, hasta que Hipócrates (siglo IV a.C.) empieza a ver las aguas desde el punto de vista científico, pero correspondió a Galeno y después a heródoto señalar los principios básicos sobre la curación por las aguas. Durante el Imperio Romano florecieron edificios destinados para baños públicos. Eran magníficos palacios con baños calientes, gimnasios, bibliotecas y jardines. En América India también valoraron el efecto prodigioso de las aguas que le proporcionaba la Pacha mama. En la época preincaica, se conocían los baños termales de "Uyumire" que más tarde se denominarían "los baños del Inca" ubicados en el templo del Dios Wiracocha. En general todas las culturas han utilizado las termas. Los sitios donde se producía la emergencia termal eran muy respetados y considerados mágicos. Las Termas de Río Hondo, antiguamente llamadas Aguas Calientes está ubicada en la provincia de Santiago del Estero, que pertenecía desde la época prehispánica a la gran región ó provincia indígena del Tucumán, Tucumanaho ó Tucma. Tucma era misteriosa y bella, fue el último bastión de los Incas, comprendía lo que actualmente conforma el Noroeste Argentino y parte de Córdoba. A la entrada de los españoles en 1543 la encontraron poblada por numerosas etnias que correspondían a culturas de montaña y de llanura. En Santiago del Estero predominaban los Tonocotés que eran hostigados continuamente por tribus invasoras como los lules y vilelas. Los primeros datos de Las Termas los obtenemos del historiador Andrés Figueroa cuando cita al Capitán Juan Pérez Moren como dueño de estas tierras que le fueron dadas como merced por los servicios prestados a la Corona Española "las Tierras de Atacama zona de vertientes y manantiales de agua caliente". Luego estas tierras fueron vendidas al Sargento Juan de la Décima a cuyos descendientes les fueron expropiadas 600 hectáreas para la delineación de una villa balnearia en 1932 por ley 1.116 ubicadas en la mano izquierda del Río Dulce. A partir de 1884 empiezan a realizar estudios sobre las vertientes y las propiedades terapéuticas de sus aguas. Así se suceden diversas investigaciones, el Dr. Cantón en 1894 se admira como personas acostumbradas a ciertas comodidades se resignan a pasar privaciones y molestias en pleno monte. Los resultados habrían justificado el sacrificio. Muchos se instalaban en carpas ó ranchos ya que no había pensiones, hoteles ni otras instalaciones imprescindibles. Los primeros baños se realizaban en las playas del Río Dulce, donde se fueron construyendo casillas de madera. En 1918 el Dr. Corti, Prof. De química de Buenos Aires, publica un informe quizás el más importante y completo. En 1928 lo hace el Dr. Atenos Álvarez, donde señala la ubicación de nuestras aguas en el grupo de las aguas reconstituyentes, sedativas y tónicas. En las designaciones de estas vertientes se utilizan nombres quichua como Toro Yacu (Aguas del Toro), Supaj Yacu (Aguas del Diablo), Inti Yacu (Aguas del Sol), etc. A veces el agua termal procede de las profundidades de la litosfera,, son aguas juveniles ó magmáticas, otras se tratan de fuentes resurgentes de la circulación subterránea de las aguas infiltradas por fisuras de las capas rocosas ó de terrenos porosos, son las aguas geotermales, telúricas ó meteóricas a las cuales pertenecen estas termas. La región de las vertientes tiene un radio de 6 km., lo que las hace únicas en el mundo por la vasta cuenca acuífera. En la década del 40 Las Termas adquiere mayor desarrollo, se construyen edificios importantes como el Casino, La Iglesia, La Municipalidad, y grandes hoteles como el Palace, Los Pinos, Ideal, Roma, etc. En el año 1954 es declarada ciudad, municipio autónomo que eligió el primer intendente en 1958. A fines de la década del 70 y principios del 80, se abrieron calles que comunicaban dos sectores que se mantenían separados por las instalaciones del ferrocarril que ya no funcionaba, el Sector del Bajo y el Sector del Alto. Se coloca la red de gas domiciliario, se ilumina la ruta N° 9, se construyen los arcos de acceso, el parque Pulgarcito y el Centro Cultural y Artesanal Gral. San Martín en el Parque Güemes, con capacidad para 3.400 personas, por lo que mereció ser declarado Primer Centro Nacional de Turismo de Convenciones. Hoy Las Termas de Río Hondo con sus 200 establecimientos hoteleros, su importante edificación y su gastronomía, está muy lejana de las descripciones que hicieron de ella los primeros investigadores: "perdidas en medio de seculares y espesos bosques es donde se encuentran las grandes vertientes termales".  Prof. Alba Rojas de Vagliati |