“Millones
de litros de agua termal se vuelcan a las cloacas, debe existir una regulación
del recurso y evitar tanto daño, tiene que haber un cambio de actitud”. Con
estas palabras el director del Museo Rincón de Atacama, Sebastián Sabater,
exhortó a la comunidad termense plantear un debate sobre el cuidado y
preservación del recurso al considerar “que es irracional el derroche del agua”.
En diálogo con EL LIBERAL, denunció que “son millones de litros de agua termal
que se derrochan al sistema cloacal mediante las piletas de natación y
perforaciones precarias que en algunos casos terminan contaminando las napas y
salinizando las mismas, especialmente en el sector El Bajo”.
“Tienen que parar las perforaciones en las veredas. Una de las propuestas es
regular la utilización del agua termal en las piletas de natación, debería
existir un convenio con algún organismo para que los hoteleros adquieran
créditos blandos o subsidios y reciclen el agua termal a través de colocación de
calderas y no pierdan el ciclo de contar con agua caliente”, planteó Sabater.
Sostuvo que el recurso termal en las piletas “se debe reciclar y evitar el
derroche de oro líquido”. “Sino generamos conciencia de cuidar el recurso, al
sobreexplotarlo, le estamos haciendo un daño terrible, tenemos que darnos cuenta
que la ciudad nació por el termalismo y se desarrolló por el termalismo,
nosotros seguimos destruyendo o dañando el recurso, en algún momento vamos a
llegar a tener agua caliente sin condiciones físicos y químicas con pérdida de
temperatura y mineralización”, presagió Sabater.
En este contexto, recordó el rico potencial en barros terapéuticos que supo
estar al alcance de los turistas en el barrio Toro Yacu, próximo al casco
céntrico de Las Termas “Hoy tenemos que viajar 200 kilómetros para buscar el
fango, cuando sabemos que la turba o peloide fruto de la descomposición orgánica
está enterrada en varias hectáreas del barrio Toro Yacu, hoy la urbanización
tapó todo este potencial que hace 50 años estaba al servicio de los turistas
cuando iban en malla y se cubrían de barro terapéutico”, reflexionó.
Amante de la naturaleza por su carácter de investigador de piezas arqueológicas,
Sebastián Sabater consideró también muy importante la zona de humedales ubicados
en el tercer nodo de la costanera, bordeando el murallón del Dique Frontal,
característico por la infinidad de aves exóticas. Dijo que tendría que ser un
espacio declarado reserva natural para el desarrollo de ecoturismo. El
avistamiento de aves se debe hacer a la distancia, preservando el recurso
natural para no alterarlo. La zona de los humedales es una reserva natural que
podría contar solamente con una caminería de madera o senderos para orientar el
ciclo en el avistamiento de aves, como recurso turístico. En otros centros
turísticos no se altera el medio ambiente de un lugar así”, explicó.
Fuente: www.elliberal.com.ar