La
perseverancia de Mauro Matías Maldonado tuvo su premio. Cuando cumplió 15 años
armó el bolso, dejó Las Termas de Río Hondo y emprendió la aventura que con la
que sueña todo pibe: triunfar en el fútbol. Estuvo un año en las divisiones
inferiores de Bocas bajo las órdenes de Sergio Saturno. Se había consolidado en
los "xeneizes" cuando Ferro Carril Oeste pidió el pase a préstamo, por un año.
En la entidad de Caballito llegó a jugar en la Reserva. Pero cuando volvió a
Boca surgió un inconveniente al momento de firmar el contrato. Empezaron las
idas y vueltas, hasta que se cansó y pegó la vuelta a Santiago del Estero.
"Mi llegada a San Martín fue cosa del destino. Estando en casa me enteré a
través de LA GACETA que el club realizaba una prueba de jugadores. Se lo comenté
a mis viejos y ellos me dieron el apoyo necesario para que viniera a Tucumán. Me
dije: voy a triunfar en San Martín. Hoy, por todo lo bueno que veo en este club,
no me arrepiento de haber tomado esta determinación", sostuvo. Con sólo 18 años,
Carlos Roldán sumó a Maldonado al plantel superior.
Entusiasmado
"Juego de volante por izquierda, aunque no tengo inconvenientes para pasar a
cualquier otra posición del medio campo. Además, cuento con algo muy importante
a mi favor: el apoyo del cuerpo técnico y de mis compañeros", sostuvo el
termense.
Maldonado está feliz, aunque sabe que le queda un largo camino por recorrer.
"Todavía tengo mucho por aprender. Si hago bien las cosas tendré mayores
posibilidades de que Roldán me tenga en cuenta. Fue muy importante que me haya
dado la posibilidad de practicar con el grupo del plantel superior. Es la
oportunidad que esperaba tener y voy a aprovecharla", dijo convencido.
En todo momento Maldonado tiene presente la promesa que le hizo a su familia.
"Vine a triunfar. San Martín me abrió las puertas y, algún día se lo voy a
retribuir -subrayó-. Esperemos que esta vez el deseo se cumpla"
Fuente: www.lagaceta.com.ar